The Surfrider: Espíritu californiano en Malibú

Un espacio atemporal, ni trendy ni temático, que envolviese a los huéspedes con la calidez del Sur californiano, recreando el espíritu del Malibú más auténtico. Este era el reto que Emma Crowther y su marido, el arquitecto Matthew Goodwin, se plantearon cuando decidieron comprar y reformar este antiguo hostal de carretera y transformarlo en su sueño californiano. Allí se han trasladado a vivir y ahora se dedican a regentar el hotel, a pesar de no tener experiencia en este tipo de establecimientos.

La australiana Emma Crowter, directora creativa del proyecto, buscó su inspiración en el “Californian Dream” de los años 50: años dorados después de la guerra, cuando la gente vivía el momento y tenía una vida más sencilla y libre junto con un sentimiento de que todo es posible. Los colores pasteles de las tablas de surf y el aire vintage del cartel del hotel evocan esa época.

En el resto del hotel la decoración es atemporal y lo que pretende es evocar el espíritu de esos años, no la estética.

El empleo de materiales naturales como la madera en suelos y mobiliario, piedra, cerámica y las fibras naturales en lámparas y alfombras, aporta un toque relajado y cálido a las líneas minimalistas y el total white en paredes y techos.

Los espacios comunes son generosos e invitan a la convivencia. Es el caso de la entrada con la gran mesa de madera rodeada de banquetas bajo el conjunto de lámparas de fibras naturales. Allí exponen y venden productos escogidos por la propia Emma como sombreros, bolsos, velas o cerámicas.

Subiendo la escalera se accede a la biblioteca, la estancia favorita de la australiana debido a la gran personalidad que desprende: mobiliario a medida convive con una alfombra iraní antigua, dibujos de Le Corbusier junto con otros que proclaman: “Pray for Surf”.

Y libros de arquitectura se mezclan con otros de surf mientras de fondo suena música que evoca la California de los años 60 y 70.

En la cubierta se encuentra el restaurante, allí sirven comida elaborada con productos locales y se puede disfrutar de la puesta de sol con un cóctel.

Los sofás con cojines blancos y pequeños detalles en negro están flanqueados por maceteros, y entre ellos estufas para las noches más frescas.

Su ubicación permite disfrutar de las vistas sobre el mar, la colina, la playa y el muelle.

Mesas sin mantel y con decoración muy natural en el evento que organizaron para presentar la nueva colección de hogar de Jenni Kayne nos transmiten ese aire relajado del que habla Crowther.

El hotel cuenta con 20 habitaciones decoradas en tonos naturales, con paredes blancas y madera en suelos y mobiliario.

Las suites cuentan con una zona de estar y una pequeña cocina.

Las habitaciones de la planta superior tienen además una terraza con una hamaca que invita al descanso.

En todas las habitaciones encontramos líneas muy sencillas con pequeños detalles que aportan calidez y las hacen únicas.

También en los exteriores encontramos detalles muy cuidados como la propia señalización en madera.

Todo ha sido elegido con mucha dedicación por la pareja que sin duda ha hecho realidad su sueño californiano, ¿No os parece?

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Info e imágenes:

Malibu magazine

Jenni Kayne Rip & Tan

Dezeen

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