Mis Rincones Favoritos de Madrid – VIII La Posada del Peine

En 1610, Juan Posada se hace con una casa antigua en la calle Vicario Viejo, actualmente conocida como Marqués Viudo de Pontejos, con el objetivo de alojar a huéspedes y forasteros. Éstos eran ubicados en las diferentes habitaciones dependiendo de su nivel adquisitivo. Así, los que más podían pagar por una habitación, eran enviados a las que más luz y mejores vistas tenían y el resto a las que carecían de luz natural o contaban con un espacio más reducido.

Uno de los puntos fuertes de la posada era su buena ubicación. Dos siglos más tarde, la ampliación por parte de sus nuevos propietarios, los hermanos Espinos a la casa contigua, la convertiría en vecina de la calle Postas. Aquí era el lugar desde donde salían los caballos a repartir el correo y los coches para el transporte de viajeros, además de encontrarse situada junto a la Plaza Mayor y a escasos metros de la Puerta del Sol.

¿El porqué de su nombre? En sus orígenes cada habitación disponía de un peine colgado de una cuerda en el lavabo, evitando así el hurto, convirtiéndolo en un elemento de distinción frente a otras posadas de la época.

En 1970 cerró sus puertas hasta el año 2005 donde volvió a abrirse con el nombre de Petit Palace Posada del Peine, totalmente rehabilitado en su interior, pero conservando su estética exterior de sus 400 años de antigüedad, que lo convierten en uno de los edificios más antiguos de Madrid.

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