Fitur resurge pese a la digitalización del negocio turístico

Raimundo Alabern / Ray Alabern

FITUR es el punto de encuentro más importante en
España para los profesionales del turismo, y la feria líder para los mercados
receptivos y emisores de Iberoamérica.

Remontándonos algunos años atrás, Fitur era el escenario
donde los proveedores de alojamiento (hoteles y cadenas hoteleras) y los
intermediarios turísticos (agencias de viajes y touroperadores) firmaban los
contratos de comercialización de la temporada siguiente.

La implantación del sistema de distribución online en la
industria turística supuso una revolución en la manera de comercializar
productos de viajes. La necesidad de reunirse físicamente para cerrar contratos
dejó de ser un paso casi imprescindible en este proceso de comercialización. En
consecuencia, el objetivo primordial que justificaba la presencia de las
compañías de turismo en la feria dejó de serlo. Podía parecer que asistíamos al
principio de un declive con mal pronóstico.

Coincidiendo con la crisis económica que comenzó en el año 2008,
hace ya diez años, se agregó otra circunstancia que podía soterrar aun más la
concurrencia a esta feria turística y su rentabilidad: hasta la fecha, los
principales expositores en Fitur eran la Comunidades Autónomas. Con la crisis,
estas recortaron sus presupuestos de promoción turística y dejaron de acudir a
Fitur o bien lo hicieron invirtiendo en stands mucho más modestos. De esta
forma, Fitur perdió muchos metros de expositores y sus ingresos asociados.

Sin embargo, desde hace tres o cuatro años Fitur ha
revertido esta tendencia y el número de asistentes y expositores se está
disparando.  La pasada edición de 2018.
Fitur batió récord de participación con 10.190 empresas expositoras de 165
países/regiones, 140.120 profesionales y 110.860 visitantes de público general.
Se ha demostrado que, en un entorno fuertemente digitalizado como el mercado
turístico, el trato personal se vuelve un factor fundamental y las ferias son
el punto clave donde afianzar relaciones comerciales, renegociar las existentes
o contactar con nuevos clientes. Las oportunidades de networking que ofrece un
evento como este son insustituibles. Volviendo a los números de la edición anterior,
se agendaron 6.800 citas de negocio, en los diferentes B2B organizados.

En conclusión, la idea de que Fitur servía principalmente
para vender se hace insostenible. La alternativa es creer en los potenciales
efectos de una feria no solo como punto de encuentro de intereses comerciales
inmediatos. Entre los objetivos que los expositores consideran más importantes
y que justifican su asistencia están potenciar la imagen de la empresa en el
mercado, establecer contactos personales con profesionales cualificados y
lograr una mayor eficiencia de la publicidad y la promoción. Así, Fitur es un
instrumento que va más allá de la mera utilidad comercial, en el que las
empresas buscan la mejora de su posición frente a los factores competitivos del
entorno. Y, por encima de todo, reivindica la confianza en las relaciones
personales y la interacción humana como elemento imprescindible en el negocio
turístico.

Raimundo Alabern / Ray Alabern

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