El legado del Waldorf Astoria Hotel.

A las ciudades emblemáticas les corresponden hoteles emblemáticos. La escena de los años 30s en los Estados Unidos tenía un panorama muy claro: despedirse de la Gran Depresión y la entrada de la vida superflua y los lujos propios matizados en el Gran Gatsby de F.Scott Fitzgerald. Nueva York, el Monte Olimpo de la socialité estadounidense vio nacer a un hotel que hasta la fecha sigue siendo recordado por su legado histórico: el Waldorf Astoria.

Hay tantas cosas que los empresarios hoteleros le pueden agradecer. Su perfil artístico lleva cautivando a Manhattan por casi 100 años. Su elegante arquitectura y espaciosas salas para eventos lo convirtieron en la localización predilecta para exposiciones del arte moderno. Los movimientos del art deco y pop art tuvieron noches memorables dentro de las paredes de mármol del Astoria.

El nivel de lujo del hotel se estaba quedando corto con los personajes poderosos que alquilaban sus habitaciones. Una noche, decidieron aplicar una nueva estrategia dentro del servicio de catering: ofrecer llevar los alimentos a las habitaciones de los empleados para que ellos no tuvieran que molestarse en salir, todo con una apertura de 24 horas…..¡y así nació el Room Service! Jamás se había visto semejante servicio de amenidades para un hotel. Los huéspedes, naturalmente, amaron la nueva modalidad en la que podían disfrutar un desayuno americano en cama.

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No obstante, tampoco se puede olvidar el tentempié que lleva consigo el nombre insignia: la ensalada Waldorf. Dicho platillo a base de nueces y manzanas fue una creación que se originó en un baile de beneficencia para el hospital St.Mary del condado de Manhattan. En la posteridad, el Waldorf Astoria siempre será recordado como un hotel pionero que fue testimonio de la realidad social urbana de la ciudad de Nueva York, su legado es, indudablemente, histórico.

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